Ginés Clemente abre las fiestas patronales de Miranda
I.C.G. / Miranda de Ebro – jueves, 10 de septiembre de 2026

Pregón de las fiestas de la Virgen de Altamira en Miranda de Ebro, Ginés Clemente
El fundador de Aciturri Aeroestructuras pronunció ayer en la plaza de España de Miranda un discurso centrado en el orgullo mirandés, el sentimiento de pertenencia y las posibilidades de futuro de la ciudad.
El fundador de Aciturri Aeroestructuras, Ginés Clemente, fue ayer el encargado de pronunciar el pregón que abrió oficialmente las fiestas de la Virgen de Altamira. La plaza de España reunió a cientos de mirandeses en un acto que comenzó con el desfile de la Banda Municipal desde la plaza Cervantes al ritmo de La marcha de París.
Desde el balcón del Ayuntamiento, Clemente reivindicó el orgullo de ser mirandés y puso en valor las posibilidades de la ciudad. «Tenemos una ciudad muy bonita, una ciudad muy digna y una ciudad que tiene unas enormes posibilidades», afirmó el empresario.
El pregonero también destacó el carácter de estas jornadas como punto de encuentro entre vecinos, familiares y amigos. «Porque las fiestas tienen ese poder: detienen el tiempo, nos devuelven a los amigos de toda la vida y a los familiares que vuelven», recalcó Clemente.
El fundador de Aciturri Aeroestructuras pronunció ayer en la plaza de España de Miranda un discurso centrado en el orgullo mirandés, el sentimiento de pertenencia y las posibilidades de futuro de la ciudad
Ginés Clemente pronunciando el pregón desde el balcón del Ayuntamiento. – Foto: VALDIVIELSO
Durante el discurso tuvo también un recuerdo para Agapito y Benito Joves, dos mirandeses ya fallecidos a los que quiso hacer presentes en una tarde tan señalada. «Me ha parecido que era de obligado cumplimiento recordarles hoy», explicó después el fundador de Aciturri.
Tras el pregón y el chupinazo, la Banda Municipal y el coro Juan de la Encina interpretaron el himno de Miranda, mientras los gigantudos y cabezudos acompañaban el ambiente festivo en la plaza de España. Con este acto arrancaron las celebraciones en honor a la Virgen de Altamira.
Miranda, un lugar para quedarse
Ginés Clemente, el pregonero de las fiestas de Altamira, anima a los mirandeses a soñar y a hacerlo a lo grande, porque ser de una ciudad pequeña no obliga a tener sueños pequeños

Ginés Clemente, junto a la alcaldesa, en el balcón del Ayuntamiento en la lectura del pregón. (Avelino Gómez)
EL CORREO: Cristina Ortiz. 10/09/2026
Soñar a lo grande, pero manteniendo los pies en el suelo le ha llevado a despegar de miles de lugares en el mundo –metafóricamente, entiéndase, gracias a los miles de aviones que Aciturri ha contribuido a construir– y, también a aterrizar, en el balcón del Ayuntamiento de Miranda. Un lugar privilegiado para un mirandés de pro que, como él, nunca desaprovecha cualquier oportunidad para presumir de sus orígenes y de su pueblo, de «una ciudad trabajadora, solidaria y generosa».
Una ciudad que, como recordó a los centenares de personas que se acercaron este jueves hasta la plaza de España para arroparle, «ha sabido reorientarse una y otra vez» y lo ha hecho sin esperar nunca a que fueron otros los que escribieran su historia. Al contrario, la ha dado forma siempre desde un papel protagonista, firmándola en primera persona «con el esfuerzo de muchos hombres y mujeres que, día a día, trabajan para hacer grande nuestra patria chica».
De todos esos orgullosos de poder decir ‘Yo soy mirandés’, independientemente de dónde hayan nacido, sea aquí, como Clemente, que reconocía ese hecho como una gran «fortuna», o en otros lugares desde los que vinieron «buscando un futuro y encontrasteis vuestro verdadero hogar». No se olvidó tampoco de los que hicieron el camino inverso pero siguen teniendo muy presente en el corazón y en la cabeza a la ciudad del Ebro; donde se encuentran caminos, ríos, culturas y, sobre todo, personas.
Gentes que son las que conforman, junto con sus historias y tradiciones, «la verdad del corazón de un pueblo», y que han sido a lo largo de los tiempos los artífices de que Miranda no sea «un lugar de paso», ni «una ciudad para atravesar»; sino «una ciudad para quedarse».
Una ciudad que animó, sobre todo a los más jóvenes, a los «queridos jabatos», a no abandonar, porque no hay ningún deseo que desde aquí no se pueda luchar por hacer realidad teniendo siempre, eso sí, «los pies en el suelo y la cabeza en las estrellas».
Clemente, con el León de Oro de la ciudad, rodeado de su familia.

Clemente, con el León de Oro de la ciudad, rodeado de su familia. (Avelino Gómez)
Sólo hay que creérselo y trabajar por ello, evidentemente; por lo que no dudó en animar a todos ellos a sonar «a lo grande. Tened sueños ambiciosos, porque ser hijos de una ciudad pequeña no obliga a tener sueños pequeños».
Pero lo que sí se tiene el deber de hacer es alimentar «el alma mirandesa con la vocación de eternos aspirantes: siempre mirando hacia arriba, siempre buscando una cima más alta, siempre convencidos de que aún queda camino por recorrer».
Y es que Clemente también dejó claro que «el día que alguien crea que ya ha alcanzado la cima, sólo le quedará una cosa por hacer en la vida: sólo una, lo único que puede hacer es comenzar a descender». Pero ya se sabe que desandar el camino andado, apenas tiene aliciente y esa forma de ver la vida no forma parte del ADN mirandés.
«Haced del viaje de vuestra vida un proyecto ambicioso: no para tener más, sino para hacer más»
«Haced del viaje de vuestra vida un proyecto ambicioso: no para tener más, sino para hacer más. Haced que vuestra vida sea un viaje exitoso, irrepetible e interminable», porque para el fundador y presidente de Aciturri, no hay ninguna duda de que «en el viaje está la recompensa».
Un viaje que, eso sí, por muy lejos que nos lleve, siempre puede tener un mismo origen y destino sentimental: Miranda.
Más aún si cabe en estos días, en los que la ciudad, la suya, se engalana para disfrutar de sus fiestas, de las de su Patrona, la Virgen de Altamira, para las que «las calles cambian, cada rincón se convierte en una celebración, los gigantes y cabezudos vuelven a arrancar la sonrisa de los más pequeños y los mayores volvemos a sentirnos más niños».
Las fiestas, en su opinión, tienen ese poder: «detienen el tiempo, nos devuelven a los amigos de toda la vida y a los familiares que vuelven. Nos acerca a los vecinos con los que compartimos mucho más que una calle». Porque en ese sentido «esto es un pueblo. Esto es Miranda. Un lugar donde cabemos todos, donde cada uno aporta algo diferente y donde las diferencias desaparecen cuando suena la primera estrofa de nuestro himno».
Mirandés de origen y de convicción
Acordes y letra que imbuyeron el ambiente, una plaza de España abarrotada, al concluir un pregón que no dudaron en aplaudir. Cómo no hacerlo, si quien está enfrente era un mirandés más de corazón, origen y convicción. Un mirandés que animó a sus conciudadanos a hacer que «nadie se quede solo, que nadie se sienta extraño que cada campanada de Santa María nos recuerde nuestras raíces, que cada abrazo fortalezca los lazos que nos unen y que nadie se marche sin descubrir por qué hablamos de Miranda con tanto orgullo».
Un mensaje que, en su caso, aprovecha para ‘colar’ en cada ocasión que se le presenta en todos aquellos foros, encuentros o reuniones en los que participa; convencido como está de que «tenemos una ciudad muy bonita, muy divina y con grandes posibilidades».
Por eso reiteró una vez más ese mensaje ante sus paisanos, ante gente con la que ha crecido, a la que conoce de siempre y ante los que «emociona» e «impresiona» más hablar. De hecho, él mismo reconocía que era una de las pocas ocasiones en las que llevaba escrito lo que quería decir. Lo suyo normalmente, es la improvisación porque hablar desde la pasión y el convencimiento de lo que hace le resulta sencillo. No es que dirigirse a los mirandeses no lo fuera, pero no quería que las emociones le jugaran una mala pasada.
Tampoco quería olvidarse de nadie, de los que ayer le acompañaban, con su mujer, su hija y su yerno; y otros que ya no están pero sigue teniendo muy presentes, como su padre, sus hermanos o grandes amigos como José Antonio Saja o Benito Pobes, entre otros.
Gente que a buen seguro tendrá muy presente en estas fiestas en las que el pregón le ha brindado una magnífica excusa para no perderse nada. Descartado aprovechar estos días para visitar clientes y seguir trabajando, como recordaba haber hecho en no pocas ocasiones. «Que me hayan nombrado un pregonero, me obliga a vivir las fiestas como yo tenía muchas ganas de vivirlas. Estando presente aquí y en todos los actos que pueda. Es emocionante, es una cosa muy especial para mí». Así que, que Viva la Virgen de Altamira y Viva Miranda.–




