El Casino de Miranda de Ebro acoge el viernes 24 de abril, a las 19:30 h., la presentación del libro de Fernando Ocio Rosales sobre los cien años de historia de la fábrica más longeva de la ciudad

La Azucarera Leopoldo es mucho más que una fábrica. Es un barrio, una escuela, una piscina, unas colonias de verano en Zarautz, una iglesia, un campo de fútbol y, sobre todo, el hilo conductor de vidas enteras de familias mirandesas. Todo eso queda recogido en Toda una Vida (1925-2025): Centenario Azucarera Leopoldo, el libro que su autor, Fernando Ocio Rosales, presentará este viernes 24 de abril a las 19:30 horas en el Casino de Miranda de Ebro, con actuación en directo del pianista mirandés Pedro Martínez Mariñán.

Una fábrica con siglo y medio de historia

La Azucarera Leopoldo arrancó su actividad el 10 de octubre de 1925 y apenas cuatro días después recibió la visita del rey Alfonso XIII. Su fundador, Benito Lewin, la bautizó así en homenaje a su hermano fallecido, impulsor del proyecto de la Compañía del Ebro en Miranda. Construida en solo ocho meses con tecnología alemana y capacidad inicial para molturar 650 toneladas de remolacha al día, la planta procesó en su primera campaña 57.500 toneladas de remolacha, obteniendo 8.700 de azúcar. En su mejor temporada —2014-15— llegó a molturar 663.000 toneladas, produciendo 125.000 de azúcar.

El 18 de enero de 2025, la fábrica recepcionó las últimas toneladas de remolacha de su historia, cerrando así 99 campañas ligadas a ese tubérculo. Gracias a una inversión de 27 millones de euros anunciada en 2024 para convertirse en refinería de caña, la planta ha sorteado el cierre cuando en España solo quedan cinco fábricas azucareras de las 25 que operaban antes de las fusiones de 1985.

El autor, un hombre de la casa

Fernando Ocio Rosales no es un observador externo. Nació en 1962 y, cuando su padre entró a trabajar en la Azucarera en 1966, la familia se mudó al barrio de la fábrica. Allí fue al colegio, aprendió a nadar en la piscina de la empresa y pasó varios veranos en el palacete de colonias que la compañía tenía en Zarautz. Con 15 años, en 1977, superó el examen de aprendices y entró en plantilla. Trabajó allí casi medio siglo, ascendiendo hasta ser prácticamente jefe de mantenimiento, y se jubiló en diciembre de 2025 —siete meses más tarde de lo previsto— para poder ser testigo directo del centenario.

Más que economía: el impacto social

El libro dedica un capítulo especial al entramado social que la Azucarera construyó alrededor de la fábrica: viviendas para trabajadores y directivos, barracones para temporeros, iglesia y grupo escolar inaugurados en 1936, frontón, campo de fútbol, zona de gimnasia, jardín, bar, huertas y granjas. En 1961 se añadió una piscina con vestuarios que estuvo abierta hasta 2011. «Era como vivir en un pueblo», recuerda Ocio. Un autobús de la fábrica conectaba el complejo con el centro de Miranda.

Un acto para no perderse

La presentación del libro será este viernes 24 de abril a las 19:30 h. en el Casino de Miranda de Ebro, con la actuación en directo del pianista mirandés Pedro Martínez Mariñán, que pondrá la banda sonora a un homenaje colectivo a la memoria industrial y humana de nuestra ciudad. El libro ya está a la venta en la Librería Cervantes.

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